Transformaciones
 
Según lo explicado, ¿Las personas pueden cambiar de grupo con el tiempo?, ¿Puede el hijo de un genio pertenecer al grupo A?. En este capítulo hablaremos de las transiciones que realizan las personas en su trayecto, las combinaciones posibles, y más hacia delante sobre la concepción.

Lo principal de toda esta cuestión te sonará bastante, "se nace o se hace", y parece ser que sí, por una parte son las experiencias en las que cada persona se encuentra involucrada las que van determinando su postura, pero por otra, y la más decisiva, la genética, algo que marca su trayecto de manera permanente. Aunque nos parezca más mágica y bonita cualquier otra opción, las conclusiones indican que no se puede cambiar, se puede moldear o deformar, pero nunca eliminar. La propia genética de cada individuo está por encima de cualquier influencia, siendo algunos grupos incompatibles para cambiar y poder transicionar entre ellos, ya que la naturaleza de unos grupos es muy diferente a la de otros, son radicalmente tan distintas que es imposible. Se explica a continuación.



Transiciones
Trayectos y cambios

Sí, las personas nacemos perteneciendo a un grupo concreto, situación que viene determinada por dicha genética, con lo cual, solo podemos acceder a determinadas transformaciones. Se podría decir incluso que, "todos estamos predestinados a realizar unas actividades concretas en nuestra vida", no obstante, dependiendo de las situaciones que experimentemos, y las personas que nos rodeen, independientemente de los grupos a los que tengamos acceso, podemos convertirnos en alguien brillante, o en alguien verdaderamente mediocre.

Debido al peso de las dos cuestiones anteriores, la genética y las experiencias, sería lógico hacer referencias a la distinción entre "personas de origen" y personas que experimentaron anteriormante una transformación. Es decir, una persona que nació perteneciendo a un grupo, será muy distinta que otra que transicionó hacia él, por ejemplo, alguien de origen adaptable que se ha convertido en alguien destructivo, tendrá unos matices diferenciales muy distintos a los de alguien de origen destructivo, o alguien que anteriormente pertenecía al grupo B o C, por mucho que a esas mismas personas, en ese momento, se las pueda clasificar en el mismo grupo, serán completamente distintas, además de poder optar a trayectos para realizar transiciones que no tienen nada que ver. En la siguiente imagen se representan dos colores, simbolizando dos tipos de trayectos muy diferenciados, las personas que transicionan por el color verde, jamás podrán hacerlo por el color rojo, pasa lo mismo a la inversa.





Todos podemos cambiar de grupo durante nuestro desarrollo, es más, hay grupos como el Bisocial que lo puede llegar a hacer varias veces como una pauta periódica, pero eso sí, hay una clara condición que se podría afirmar que es inamovible. Por ejemplo, una persona de origen adaptable o destructivo, jamás podrá pertenecer al grupo C, ni al grupo B, del mismo modo, las personas de origen bisocial o constructivo, no pueden llegar a ser adaptables.
Tal y como se muestra en la imagen, el grupo D, es el único grupo por el que pueden pasar todas las personas, es evidente que la destructividad es mucho más protagonista que la constructividad en nuestra sociedad, o por lo menos, sería mejor entenderlo así, es mucho más accesible y común.

Pese a que en muchas ocasiones el grupo D pueda funcionar como un puente o una transición para algunas personas, no quiere decir que solo funcione de tal manera. Hay personas que pueden nacer perteneciendo a este grupo, transformarse después en adaptables, o quedarse en él para siempre. Sin duda entre el B y el D se disputan el título a grupo más complejo. El D lo es porque abarca a personas de origenes distintos, lo que puede resultar confuso, si no tenemos en cuenta esto, y el B porque se compone de personas muy acostumbradas a las transformaciones, combina características, y además puede incluir también a personas de origen constructivo.

Todo esto puede parecer un auténtico laberinto rebuscado, pero si se comprende el funcionamiento y la naturaleza de cada grupo, nos daremos cuenta de que lo complicado es explicarlo, en realidad es algo obvio, con un sentido incuestionable.



Transformaciones
Combinaciones posibles


AD

Gran parte de las personas adaptables pueden llegar a convertirse en destructivas si su entorno las ofrece odio, miedo, o competitividad obsesiva. Tener una influencia constante de una o más personas destructivas, sin ninguna duda, antes o después provocaría dicha situación, siempre dependiendo del subgrupo al que pertenezcan.



D → A

Muchas personas destructivas pueden convertirse en adaptables, pero no todas, y hay diversos matices, no lo hará con la misma facilidad una persona que siempre ha pertenecido al grupo D, que una que anteriormente pertenecía al grupo A, así como que no es posible que alguien que anteriormente fue del grupo B y se convirtió en una persona destructiva, ahora se convierta en adaptable, eso es imposible.

Sobre todo las personas de origen destructivo suelen experimentar comportamientos de persona adaptable, normalmente durante etapas vulberables de su vida, muchas veces lo experimentan siendo conscientes de que lo hacen frente a otras personas, probándose a si mismas, por eso es posible que cuando conocemos a una persona del grupo D, en ocasiones nos parezca que podría ser adaptable, pero lo cierto es que si dicha persona se acompaña de experiencias agradables, si esta situación se repite con suma frecuencia, y la persona en cuestión se siente agusto, y sobre todo valorada, es posible que poco a poco comience a moldear su personalidad para que se pueda catalogar realmente como adaptable.




BD

Es muy posible que, por lo menos el 70% de las personas bisociales, han pasado durante una larga temporada o incluso muchos años, una situación de confusión que las ha llevado a convertise en personas destructivas. Es algo muy común, depende de su entorno, y las frustraciones que puedan sentir en referencias a sus triunfos y derrotas.



CB

Las personas constructivas siempre pueden convertirse en bisociales, algunas porque son de origen bisocial y pasan por etapas de menor actividad, por ejemplo, y otras porque su contexto las ha ofrecido experiencias desmotivadoras, llevándolas a considerar sus objetivos desde otro punto de vista más relajado, pero en esta situación hay algo más, ya que es la única manera de que estas personas puedan convertirse en destructivas. Es el "puente" para que una persona del grupo C pase a ser de grupo D, por así decirlo, no puede hacerlo directamente, es necesario un proceso que incluso puede dilatarse años.


     C BD

Que una persona constructiva utilice dicho "puente", es algo que no sucede constantemente, pero no es algo extraño. La soledad, la falta de motivación,
la madurez acompañada de un entorno desagradable o frustrante, etc. son contextos en los que una persona constructiva que se ha convertido en bisocial puede llegar a convertirse en alguien del grupo D.

Por otra parte, el hecho de que una persona constructiva se convierta en alguien bisocial de forma permanente u ocasional, es algo que ocurre en muchas ocasiones, siendo este tipo de transición, algo muy común entre estos dos grupos.




BC

Hay dos tipos de personas del grupo B que pueden pasar a formar parte del grupo C. Las que son de origen constructivo, que debido a su entorno durante la infancia, u otros momentos influyentes de su vida, se rodearon de experiencias poco motivadoras, y las que siempre fueron de origen bisocial, que éstas últimas, rara vez se convierten en constructivas de forma permanente, sino que solo lo hacen durante una etapa determinada de sus vidas, experimentan un tipo de lucidez que las impulsa a brillar durante estas fases, pero después regresan a su estado original.



DB

Esta transformación es un claro ejemplo de la importancia que tiene la distinción entre persona de origen y el resto, ya que si no matizáramos la diferencia, esta combinación no existiría. Las únicas personas del grupo D que pueden convertirse en bisociales, son las de origen bisocial o constructivo, una persona de origen destructivo nunca podrá ser bisocial, únicamente puede convertirse en adaptable.

En el caso de las personas con origen bisocial depende mucho del subgrupo al que pertenezca la persona, ya que si es alguien BC, seguramente la situación de ser alguien destructivo haya sido algo puntual, pero si pertenece al subgrupo BD, es posible que en algún momento más posteriormente vuelva a pertenecer al grupo destructivo.




Como se explica anteriormente, otras transformaciones, según las conclusiones, no son posibles, éstas son las únicas que pueden producirse por detrminados factores explicados en cada apartado. Las personas adaptables, o las de origen destructivo, en relación con las bisociales, o constructivas, son incompatibles. No existe ninguna circunstancia o excepción que puede producirse para cambiarlo.



Nacimiento
Padres e hijos


Entonces, ¿La genética de los padres define el trayecto de los hijos?. La respuesta es que sí, pero no necesariamente de forma directa.
Imaginemos la hipotética situación en la que nosotros fueramos una persona constructiva o bisocial, por ejemplo, eso no significaría, de ninguna manera, que nuestros progenitores deban pertenecer al mismo grupo, ni que nuestros hijos también tengan que serlo. En el caso de la concepción, sí que son compatibles todos los grupos, como no pasa con las transformaciones, ya que no depende de una sola genética y las influencias, si no que se trata de la unión de dos tipos de genética con sus dominancias respectivas, es decir, cualquier persona puede concebir un hijo de cualquier grupo, parece que depende de sus antepasados, ya que es improbable que en alguna familia, después de tantos miles de años, nunca haya habido una persona de un grupo en concreto, si pudiera llegar a ser así, en ese caso, entonces sí que el resultado se vería condicionado.

Para entender concebir un hijo de otro grupo distinto al nuestro, debemos comprender que, evidentemente, en algún momento de nuestra rama familiar hubo personas de ese grupo. Averiguar si existe algún patrón concreto, combinaciones genéticas, o cualquier otra cuestión que provoque los resultados, sería magnífico, el problema es que de momento parece que no lo tenemos muy claro. Podríamos reflexionar sobre alguna posibilidad, pero es evidente que existen infinidad de ellas.

Es posible que una de las claves se base en la dominancia de genes concretos, algo que no tiene ninguna relación con el hecho de que un grupo nos parezca más o menos atractivo por su descripción, pero sí tiene una explicación lógica relacionada con la etapa evolutiva del ser humano. Nuestra especie, hasta ahora, necesitaba grandes cantidades de mano de obra para continuar evolucionando, por eso es normal pensar que los grupos con un nivel de productividad instintiva más elevado, tienen genes dominantes relacionados con dicha cualidad, y esto, aunque ahora pasamos por una transición colectiva, lo vamos a seguir notando. También es lógico pensar que el volumen de población, en relación con los grupos, está tan desequilibrado por este tipo de motivos. Dicha situación no quiere decir que genes concretos, que caracterizan a otros grupos, se pierdan, podríamos decir, muy coloquialmente, que simplemente se transportan, utilizando a los portadores como recipientes, es decir, una persona de cualquier grupo puede tener un hijo adaptable, sin lugar a dudas, del mismo modo que puede suceder a la inversa, en este último caso, es más difícil entender los motivos qué provocan esa variación. Investigar sobre esto, tomando como referencia los cuatro grupos que aquí se describen, podría significar ir en una buena dirección para encontrar respuestas.


Por otra parte, entrar a hablar sobre, si tales dominancias, pudieran estar provocadas de alguna manera, ya no solo buscando productividad, si no, por ejemplo, un mayor control de la creatividad, y en consecuencia, un mayor control de la población, hablar sobre el origen de tal manipulación, y sobre los intereses de esto, sí, se podría, pero no lo vamos a hacer porque no es lo que se está tratando en esta obra. Asignar todo esto a una evolución natural, de todas formas, tampoco sería algo descabellado, todos los seres vivos parece que evolucionan en función de sus necesidades, pensar que en nuestro caso puede haber algo más detrás, que no solo se trata de producir, podría estar justificado, pero quizás sería comenzar a adentrarnos en hipótesis demasiado alejadas a lo que aquí se está tratando.

Llegados a este punto, podría parecer que, al fin y al cabo, cuestiones como la vinculación de grupos determinados a la concepción relacionada con los progenitores, es algo absurdo y aleatorio, siendo una lotería, pero aquí entra en juego un factor más que no hemos comentado hasta ahora, las prefencias generacionales.

¿Influye el hecho de que, en una rama familiar determinada, no haya exisitido alguien de un grupo en concreto desde hace muchas generaciones, o que sí haya existido de manera más reciente?

Es difícil contestarlo de manera firme, pero según la lógica y las conclusiones a las que se ha llegado, tratando de encontrar respuestas para esta obra, parece que todo indica que no es algo irrelevante, siendo más probable que una persona pertenezca a un grupo u otro, si en las generaciones más inmediatas existió alguien de ese mismo grupo. Es decir, en realidad sí que hay más probabilidades de que el hijo, o el nieto, de una persona constructiva, por ejemplo, también pertenezca a ese grupo, lo que no quiere decir que tenga que pertenecer por norma, tal y como se ha explicado anteriormente.


Por último, debemos comprender que nos estamos basando en la posibilidad de que una persona pertenezca a un grupo u otro, en referencia a sus raices, algo que no tiene relación con otros aspectos más básicos y reactivos que también los proporciona la genética, es decir, al margen del grupo al que pertenezca cada persona de nacimiento, sí, es importante entender que factores que definen la personalidad de cada individuo, se pueden transmitir con mayor facilidad de forma directa, es decir, independientemente de como eduquemos a una persona, las experiencias que viva, y el grupo al que pertenezca, ésta si que contendrá información genética proporcionada directamente, por lo que es muy probable, por no decir inevitable, que comparta infinidad de detalles con sus padres biológicos, relacionados con su forma de ser, reaccionar, y comportarse, al margen de sus vivencias, ya que este último aspecto, simplemente funcionará como un potenciador, o en su defecto, como un neutralizador de su naturaleza, pero lo más esencial es comprender que, en ningún caso, ninguna vivencia será un factor que la transforme completamente, volviendo al punto inicial de este apartado, la influencia es importante y un punto clave, pero la genética es, sin duda, lo más determinante de todo.

En resumen, podríamos mencionar más combinaciones y matices, y sí, existen preferencias y condiciones, pero no es necesario extenderse, los resultados indican que todo es posible cuando hablamos de concepción, no obstante, todas estas afirmaciones se encuentran en un nivel de objetividad un tanto distante del resto de contenido, ya que solo son hipótesis y creencias basadas en algo que no es el tema principal de esta obra, por lo que no se ha estudiado de manera directa, se basa solo en intuiciones a partir de simples observaciones, para poder hablar de un modo sensato sobre esto, sería necesario invertir muchas más décadas y distintas generaciones, algo que podría extenderse cientos de años.